Seleccionar aqui tu idioma

miércoles, 24 de octubre de 2012

Orígenes del punto cruz

Se cree que el ejemplo más antiguo de punto de cruz data del año 500 d.C. El diseño está trabajado por completo a base de cruces verticales sobre lino; el fragmento fue descubierto en un cementerio copto del Alto Egipto. Han sobrevivido muy pocas piezas de tejidos decorados pertenecientes a la época antigua o primitiva de la civilización cristiana, pero esto no significa necesariamente que se empleasen poco las puntadas decorativas.
 
Los tejidos naturales son perecederos y no sobreviven tan bien como los numerosos útiles de metal y cerámica hallados en los yacimentos arqueológicos. Todavía no disponemos de pruebas suficientes que nos permitan trazar los orígenes exactos del bordado a punto de cruz. Algunos historiadores sugieren que su desarrollo debe mucho a la artesanía china, pues se sabe qu este bordado florecía ya durante la dinastía T'ang, entre el 618 y el 906 d. C. Es bastante factible que estos diseños a punto de cruz y sus técnicas se extendieran después desde China, a través de India y Egipto, hasta las civilizaciones de Grecia y Roma y, desde allí, a todos lo países del este del Mediterráneo y de Oriente Medio.
Otros sugieren que la divulgación del bordado a punto de cruz puede haberse dado en sentido completamente opuesto, ya que la primera migración importante de gentes extranjeras a China tuvo lugar durante la dinastía T'ang. Persas, árabes y viajeros procedentes de Grecia e India siguieron la Ruta de la Seda hasta China y muchos acabaron por establecerse allí. Hay ciertos indicios que sugieren que estos inmigrantes influyeron en los diseños utilizados en las artes y artesanías chinas, especialmente en las relativas a los tejidos. Muchas telas chinas llevan motivos que muestran gran similitud con los hallados en los tejidos persas. Lo que es cierto, sin embargo, es que las técnicas y diseños del punto de cruz se extendieron desde muchos de esos países por todo el continente europeo. Es probable que los hombres que fueron a las Cruzadas llevasen a sus hogares telas bordadas procedentes de países de Oriente Medio; y las rutas del comerio y de las especias no sólo transportaban artículos para la venta, sino también a artesanos itinerantes que practicaban sus habilidades allá donde se asentaban. La propagación de los diseños de punto de cruz, desde su lugar de origen hasta tantas y tan diferentes poblaciones, hace difícil identificar cualquier dibujo como propio de una región. Incluso hoy, es fascinante descubrir que existen motivos idénticos en los bordados campesinos tradicionales de países geográficamente tan distantes como Rusia y México.
 
La tradición Inglesa
En Inglaterra, la primera referencia al bordado tiene lugar en un documento que data del año 679 d.C. Durante los siglos siguientes, el bordado enreiqueció las vestiduras ceremoniales, tanto de la Iglesia como de la realeza, y aunque es probable que existiesen versiones domésticas, no has sobrevivido.Hay, sin embargo, pocas pruebas del uso del punto de cruz o de sus variantes en el resto de Europa antes del siglo XVI, con la excepción del escudo de los Caballeros Templarios sobre la Capa Pluvial de Sión, que actualmente se exhibe en el Victoria and Albert Museum de Londres. El punto de cruz comenzó a utilizarse popularmente durante el siglo XVI, en colgaduras, cubremesas, alfombras y fundas de mobiliario, realizado por el elemento femenino de cortes y castillos.  
 
Durante este período, el bordado se efectuaba con hilos de lana de fabricación casera o con seda importada de Oriente Medio. Como base se empleaba un tejido de lino conocido como "cañamazo" y el punto de cruz se trabajaba frecuentemente junto con el punto pequeño y el punto de raso o matizado. Se cree que algunos puntos tales como el punto de trazo, o punto Holbein-usado para perfilar las zonas de punto de cruz- fue introducido en Inglaterra por Catalina de Aragón, la primera esposa de Enrique VIII. Los diseños del bordado se copiaban de distintas fuentes, desde tapices tejidos a mano a libros de botánica y jardinería. La Clef des Champs (La llave de los Campos) de Jacques Le Moyne, publicado en 1586, se cita a menudo como una influyente fuente de diseños. En los retratos de contemporáneos de dicho período quedaron recogidos numerosos ejemplos de refinados puntos. Durante el siglo XVI, el mobiliario era pesado y bastante incómodo, y los mullidos almohadones contribuían a proporcionar un bien recibido confort y calor de hogar. En los inventarios de todo este período se observa que los almohadones bordados se empleaban tanto en las casas de los grandes como de los humildes. Un inventario realizado en 1523 enumera almohadones cubiertos de "terciopelo de diversos colores, bordado en oro" y "tafetán de Florencia de color tostado, bordado con ramos".
Las bordadoras del siglo XVI realizaban dibujos emblemáticos, además de los estilizados modelos florales obtenidos de los libros de diseños. Los motivos abstractos se copiaban habitualmente de piezas de tela bordada que llegaban a Inglaterra desde otros puntos de Europa, o de lugares más lejanos. La reina Isabel I tenía fama de ser primorosa con las labores de aguja, igual que María de Escocia, quien ocupó los meses de su cautiverio en exquisitas muestras de bordado -algunas de las cuales han sobrevivido hasta nuestros días- empleando con frecuencia el punto de cruz. Después de la restauración de la monarquía en 1660, la vida doméstica en Gran Bretaña se hizo más confortable. Las mujeres bordaron muchos más objetos decorativos que antes, incluyendo cuadros y mamparas o pantallas que frecuentemente representaban escenas de la Biblia muy realistas. Al prosperar el comercio, los viajeros que regresaban del Lejano Oriente y de América traían consigo nuevas fuentes de diseños. Flores extrañas, animales y pájaros encontraron su puesto entre los dibujos tradicionales de bordado. Al ser adaptados para el punto de cruz, los diseños perdieron, en ocasiones, gran parte de su forma original y se convirtieron en detalles meramente decorativos. Hacia mediados del siglo XVIII, muchas de las grandes mansiones del país disponían de "habitaciones para las labores de aguja", en las que grandes lienzos de punto de aguja y tapices colgaban de las paredes, enmarcados por molduras profusamente talladas. Son embargo, parece que después de esa época, la popularidad del bordado y de las labores de aguja declinó un poco debido, posiblemente, a cambios en la moda del mobiliario doméstico. Cuando los tejidos estampados fueron asequibles en grandes cantidades, la gente contó con una alternativa barata a las pesadas tapicerías y paños de punto de aguja.
En Gran Bretaña, las clases medias comenzaron a gozar de un bienestar cada vez mayor durante la primera mitad del siglo XIX. Esta properidad se debía, principalmente, a los grandes beneficios procedentes de la industrialización, y la clase media notardó mucho en entretener sus ocios con los mismos pasatiempos que antes habían sido privativos de las clases superiores. Desde mediados del siglo XIX en adelante, la mayoría de las mujeres y jovencitas de clase media pasaban gran parte de su tiempo bordando y realizando "trabajos de fantasía" (artesanías tales como el ganchillo, el frivolité y el macramé). Sus casas estaban repletas de almohadones decorados, tapetes, cubremanteles, servilletas, etc., según los dibujos extraídos del creciente número de publicaciones femeninas semanales. Estos artículos se exponían gerneralmente en las habitaciones principales, para decorar y como forma de exhibir las habilidades de las señoras de la casa. El punto de cruz se siguió empleando, sobre todo para muestras, hasta que se extendió por toda Europa y América el interés por un tipo de bordado de punto de cruz en lana, conocido con el nombre de "Berlín

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor comenterios moderados sin ofensas y sobre ninguna hipótesis palavras racista de calquer tipo.