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jueves, 7 de noviembre de 2013

Decoración Vanguardista

Si hoy en día hiciésemos un estudio del interiorismo en los hogares, muy posiblemente encontraríamos el estilo vanguardista a la cabeza de las mayores tendencias para el diseño de interiores.el origen del término está en las palabras francesas avant-garde, un concepto del lenguaje militar que hace alusión a la parte más adelantada del ejército. De este modo, por vanguardia se designaría todo aquello que está por delante de las tendencias, lo más innovador, lo recién creado.
El estilo vanguardista supone modernidad, tecnología y sobre todo comodidad en el hogar, con espacios amplios y luminosos, líneas sencillas y formas simples.Por otro lado, la vanguardia sirve como calificativo a toda manifestación que nace con la intención de romper moldes. En este sentido, las expresiones que surgieron en este contexto se enfrentaron con furia a los convencionalismos, presentando obras insólitas, con formas y contenidos nunca antes imaginados, desligados por completo de la rutina creativa que imperaba en las mentes europeas de las primeras décadas del siglo XX.El desarrollo de esta apuesta por la libertad y por la provocación tuvo lugar a partir de la década de los 20. Una de las características que hace especial a esta nueva interpretación es la simultaneidad y concatenación de varias experimentaciones así, tendríamos que recorrer la configuración propia de expresiones tales como el dadísmo, el expresionismo, el futurismo, el surrealismo o el impresionismo, entre otros.En un salón vanguardista es fácil encontrar iconos del diseño moderno, como unas sillas a la ultima o mesas que nacen de la imaginación mas pura. El empuje de los tubos de acero como materia prima para la fabricación de muebles marca esta época. Si deseamos que la vanguardia reine en nuestra sala de estar, nada mejor que decidirnos por alguna lámina cubista de Braque o Picasso. Lo importante es que los lienzos están liberados de cualquier clase de intención figurativa, en pro de una plástica abstracta.Los materiales artificiales son fruto de esta sociedad que lucha por acabar con lo establecido, por lo que serán bien recibidos dentro de estos ambientes los textiles sintéticos, como las alfombras de pelo largo o con un rizo que se salga de lo normal. Si quieres algo estampado, olvídate de esos tapices recargados de dibujos o con estampas palaciegas o de caza: es mejor que apuestes por una cenefa geométrica bordeando esta pieza textil o cualquier otro motivo de inspiración contemporánea.
En el mundo de la decoración, el vanguardismo intenta luchar contra lo antiguo, contra todo lo que se relacione con el arte burgués. Los muebles de aquellos años son, actualmente, clásicos que no dejan de reeditarse. De este modo, las viviendas denominadas 'vanguardistas' están dominadas por una arquitectura marcadamente urbana con toques asimétricos y por un interiorismo poco recargado pero con elementos que buscan el choque visual.
Para crear un ambiente como este son tres los conceptos que debes tener claros: el color, el mobiliario y la decoración.
El color es un elemento esencial para conseguir los espacios amplios (que no grandes) y con buena iluminación que caracteriza al estilo vanguardista, pues es clave para fomentar el paso y el reflejo de la luz. Las paredes de las estancias deben ser preferiblemente blancas, si bien una pared puede destacar en un color más llamativo con el que combinen el resto de elementos decorativos de la estancia o con un papel pintado original que tome el protagonismo.
Una de las tendencias de color más habituales en este estilo es combinar los blancos y negros con un color más potente que destaque y de vida a la estancia como un violeta, rojo o rosa, por ejemplo.
El mobiliario suele ser de aluminio, acero o PVC, aunque tampoco está del todo restringido el uso de los muebles en madera siempre y cuando sepan adaptarse a las líneas sencillas que caracterizan a este estilo.
Si vas a decorar el salón con este estilo, es preferible que la superficie del sofá sea lisa y que aportes un toque distinto con los estampados en otros textiles de dimensiones más reducidas como los cojines, las alfombras o las mantitas que colocamos en invierno sobre el sofá, por ejemplo.
El espacio amplio del que hablábamos antes no es otra cosa que distribuir los muebles y los elementos decorativos (que deben ser más bien pocos) de una manera en la que haya espacio suficiente para no sentirnos agobiados y para poder pasar con facilidad por cualquier rincón, por lo que la buena organización es el punto básico de partida para un buen planteamiento.
Algunos complementos perfectos para tu hogar son los cuadros con fotografías, las enormes lámparas o los espejos.
Ideas:












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