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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Bidé
En pisos os hemos enseñado cómo quitar un bidé, entre otras cosas porque cuando se reforma un baño, el primer objeto que nos planteamos eliminar para ganar espacio es el bidé. ¿Por qué? Porque es el único sanitario prescindible en un cuarto de baño. No sé si pensáis lo mismo, pero yo tengo algunas razones por las que un bidé, por muy de diseño que sea, es una mala idea.
Bidé sí o bidé no
Para empezar, el bidé, como sanitario más, es un elemento que hay que comprar y pagar, por tanto estamos hablando de un gasto que, sinceramente, nos podemos ahorrar sin que su ausencia nos cause muchos quebraderos de cabeza.
El bidé es un sanitario que hoy diríamos que está pasado de moda, pues su uso se remonta a antaño, cuando el aseo personal se limitaba a este pequeño espacio, entre otras cosas, por creencias infundadas en los peligros del baño durante ciertos periodos en la vida de una mujer.
Otra razón que justificaba la presencia del bidé en los baños de casas antiguas era la falta de espacio, con lo cual se optaba por un bidé en lugar de una bañera, pues ocupaba menos espacio y servía para una función similar. Tener en cuenta que antes, sobre todo en aldeas y pueblos, nuestros abuelos y abuelas se aseaban como mejor podían entre ríos, duchas en el exterior y cómo no, el bidé.
Pero hoy, por suerte, esto no ocurre. No podríamos vivir sin ducha o bañera, por lo que cualquier espacio en el cuarto de baño, se reserva para estas. La mayoría de las reformas efectuadas en esta estancia suele tener por objetivo ganar espacio para agrandar la ducha o para cambiar la bañera por aquella. El mejor modo de conseguir espacio es ganándoselo a la zona del bidé, cuando lo hay claro.
El bidé puede ser una opción si el precio no es un problema y la falta de espacio tampoco. Si las puertas no van a chocar con él y no tenemos que calcular por donde caminar, donde poner el cesto de la ropa sucia o donde ganar almacenaje, puedes tener también un bidé aunque luego no lo uses mucho. Una pena que en la mayoría de los casos esto no suceda así.
Hay personas que, sin embargo, creen que tener un bidé facilita algunas cosas, como por ejemplo el aseo de los más pequeños, que tienen el agua más a mano o, cuando queremos lavar sólo ciertas partes de nuestro cuerpo como los pies. Ahora bien, ¿son estas razones suficientes para afrontar un coste económico más cuando hay sanitarios más prácticos que pueden suplir esas necesidades? Eso ya es cuestión de cada persona.
Lo bueno es, que para las personas que consideren necesario un bidé, hoy se diseñan piezas muy modernas y de líneas actuales, con lo que la estética al menos, ha mejorado mucho.

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