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miércoles, 8 de mayo de 2013

Parto Natural  
El parto humano, también llamado nacimiento, es la culminación del embarazo humano, el periodo de salida del bebé del útero materno. Es considerado por muchos el inicio de la vida de la persona. La edad de un individuo se define por este suceso en muchas cultura. Se considera que una mujer inicia el parto con la aparición de contracciones uterinas regulares, que aumentan en intensidad y frecuencia, acompañadas de cambios fisiológico en el cuello uterino.
El proceso del parto humano natural se categoriza en tres fases: el borramiento y dilatación del cuello uterino, el descenso y nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta. El parto puede verse asistido con medicamentos como ciertos anestésico o la oxitocina, utilizada ante complicaciones de retraso grave de alumbramiento. Junto con la episiotomía (incisión quirúrgica en la zona del perineo ), todo esto no debe hacerse nunca de manera rutinaria, ya que el parto más seguro es el que evoluciona espontáneamente y en el que no se interviene innecesariamente. En algunos embarazos catalogados como de riesgo elevado para la madre o el feto, el nacimiento ocurre por cesárea: la extracción del bebé a través de una incisión quirúrgica en el abdomen.
Parto vaginal espontáneo 
En el parto natural, el bebé nace cruzando por la vagina de la madre, con la asistencia de poca o ninguna tecnología y sin la ayuda de fármacos. En la mayoría de los centros asistenciales el parto vaginal ocurre en una posición ginecológica, con la gestante en posición decúbito dorsal, es decir, acostada sobre su espalda y sus pies sostenidos a la altura de los glúteos con el objetivo de favorecer la comodidad del personal médico. Se conoce con el nombre de posición de litotomía, y ha sido usada durante años como rutina en el nacimiento. Sin embargo, es una posición controvertida, pues el parto puede ocurrir naturalmente en posición vertical —por ejemplo agachada— en el cual la gravedad ayuda a la salida natural del niño. En la litotomía existe más probabilidad de descensos lentos, expulsivos prolongados, sufrimiento fetal y desgarros perineales maternos. Idealmente, el entorno de la madre en el momento del parto debería ser de tranquilidad, sin prisas, intimidad y confianza: luz suave, pocas personas y pertenecientes a su entorno íntimo, una posición cómoda elegida por ella, tal vez música o flores o aromas si a ella le gustan. También existe el parto en agua caliente, en el propio hogar , en hospitales o en centros privados.
Parto vaginal instrumental 
Ocasionalmente el parto vaginal debe verse asistido con instrumentos especiales, como el vacuum (ventosa) o el fósceps (pinza obstétrica), que prensan la cabeza del feto con la finalidad de asirlo y tirar de él fuera del canal de parto. Se indica con poca frecuencia en ciertos partos dificiles.
Inicio del parto 
Se espera que el parto de una mujer ocurra entre las semanas 37 y 42 completas desde la fecha de la última menstruación. El inicio del trabajo de parto varía entre una mujer y otra, siendo las signos más frecuentes, la expulsión del tapón mucoso cervical, la aparición de leves espasmos uterinos a intervalos menores de uno cada diez minutos, aumento de la presión pélvica con frecuencia urinaria, la ruptura de las membranas que envuelven al líquido amniótico —con el consecuente derramamiento del voluminoso líquido— con indicios de secreciones con sangre.
Aunque no existen evidencias científicas que lo apoyen, es frecuente oír que las madres sienten una urgencia de «limpiar el nido», poco antes del franco trabajo de parto, o dar los últimos toques al cuarto del bebé, afirmando hasta levantarse de madrugada con tales faenas.
Trabajo de parto falso  
La aparición de contracciones uterinas breves e irregulares —tanto en intervalo como en duración— sin cambios cervicales se denomina trabajo de parto falso o falsa labor. A menudo resulta conflictivo, en especial durante los días finales del embarazo, decidir si se ha comenzado el trabajo de parto o la aparición de ciertos signos es una falsa alarma, en especial si se sienten contracciones que no aumenten en intensidad y frecuencia. Las contracciones leves previas a las verdaderas contracciones del trabajo de parto son normales y llevan el nombre de contracciones de Braxton Hicks. Además de ser contracciones leves, son esporádicas, no tienen un patrón definido y tienden a desaparecer con el descansar, cambiar de posición, baños tibios y la hidratación. Es importante realizar un correcto diagnóstico del inicio de la fase activa del parto, ya que un error en el mismo puede conducir a una serie de intervenciones en el parto que no son necesarias.
Etapas del parto 
Se desconocen cuáles son las causas que precipitan el parto, pero se cree que determinadas sustancias producidas por la placenta , la madre o el feto , y de factores mecánicos como el tamaño del bebé y su efecto sobre el músculo uterino contribuyen al parto. Por lo tanto los efectos coordinados de todos estos factores son probablemente la causa de la aparición del trabajo del parto.
Se habla de inicio del parto cuando se conjugan varias situaciones como son las contracciones uterinas, el borramiento (o acortamiento de la longitud del cervix) y la dilatación del cuello uterino. La fase activa del parto suele iniciarse a partir de los 4 cm de dilatación del cuello uterino.
Prodrómico o preparto 
Es un periodo excluido del trabajo del parto el cual no tiene un inicio definido, comienza con la aparición progresiva de un conjunto de síntomas y signos que le servirán a la madre para darse cuenta que se aproxima el momento del parto, aunque no siempre en forma inmediata. Este periodo puede durar hasta dos semanas y finaliza con la dilatación del útero. No todas las embarazadas perciben que están pasando por la etapa del preparto, por tanto, comienzan directamente con las contracciones rítmicas características del trabajo de parto. Durante este periodo se produce un incremento progresivo de la frecuencia e intensidad de las contracciones, se expulsa a veces el tapón mucoso y se incrementan las molestias a nivel de la pelvis.
Dilatación
El primer período del trabajo de parto tiene como finalidad dilatar el cuello uterino. Se produce cuando las contracciones uterinas empiezan a aparecer con mayor frecuencia, aproximadamente cada 3 - 15 minutos, con una duración de 30 segundos o más cada una y de una intensidad creciente. Las contracciones son cada vez más frecuentes y más intensas, hasta una cada dos minutos y producen el borramiento o adelgazamiento y la dilatación del cuello del útero, lo que permite denominar a este período como período de dilatación. La duración de este periodo es variable según si la mujer ha tenido trabajos de parto anteriores (en el caso de las primerizas hasta 18 horas) y se divide en: fase latente, fase activa y fase de desaceleración. La etapa termina con la dilatación completa (10 centímetros) y borramiento del cuello uterino. Usualmente entre la dilatación completa y la fase de nacimiento se da un corto periodo de latencia en el que las contracciones desaparecen por completo.
Nacimiento o expulsión
También llamada período expulsivo o período de pujar y termina con el nacimiento del bebé. Es el paso del recién nacido a través del canal del parto, desde el útero hasta el exterior, gracias a las contracciones involuntarias uterinas y a poderosas contracciones abdominales o pujos maternos. En el período expulsivo o segundo período distinguimos dos fases: la fase temprana no expulsiva, en la que la dilatación es completa, y no existe deseo de pujar ya que la presentación fetal no ha descendido y la fase avanzada expulsiva, en la que al llegar la parte fetal al suelo de la pelvis, se produce deseo de pujo materno. Es deseable no forzar los pujos hasta que la madre sienta esta sensación, para no interferir con el normal desarrollo del parto.
Alumbramiento 
Comienza en la expulsión de la placenta , el cordón umbilical y las membranas; esto lleva entre 5 y 30 minutos. El descenso del cordón umbilical por la vulva después del parto es una indicación del desprendimiento final de la placenta, cuanto más sale el cordón, más avanza la placenta hacia fuera de la cavidad uterina. Ese movimiento natural del cordón umbilical proporcional al descenso de la placenta se conoce con el nombre de signo de Ahlfeld.
El desprendimiento de la placenta ocurre en dos posibles mecanismos. El primero el desprendimiento ocurre en el centro de la unión útero-placentaria, mecanismo conocido como mecanismo de Baudelocque-Schultze y por lo general son cerca del 95% de los casos. Menos frecuente es cuando la placenta se desgarra inicialmente de los lados de la unión útero-placentaria, conocido como el mecanismo de Baudelocque-Duncan. Las contracciones uterinas continúan durante el descenso de la placenta, las cuales ayudan a comprimir los vasos terminales del miometrio que pierden su utilidad después del parto, proceso que se conoce en obstetricia como las ligaduras vivas de Pinard.
Para muchos autores en el alumbramiento termina el período del parto, pero otros consideran un cuarto periodo que sería el de recuperación inmediata y que finaliza dos horas después del alumbramiento. En este período denominado "puerperio inmediato", la madre y el niño deben estar juntos para favorecer el inicio de la lactancia, la seguridad del niño y su tranquilidad. En este sentido, se emplea el concepto "alojamiento conjunto" para designar la permanencia del bebé en el mismo cuarto que su progenitora, mientras se encuentran en el hospital o lugar del alumbramiento. Para favorecer ese "alojamiento conjunto" e instaurar una lactancia exitosa es de vital importancia el descanso y la tranquilidad de la madre y el recién nacido, por lo que se deberían reducir en número y duración las visitas por parte del entorno durante los primeros días.
Mecanismo del parto  
Durante la mecánica del parto, los diámetros menores del feto pasan por los diámetros mayores de la pelvis materna. Con el fin de no quedar encajado en algún punto durante su trayectoria fuera del útero, el neonato pasa por una serie de movimientos naturales que constituyen el mecanismo del parto.
Descenso: ocurre por acción de la gravedad una vez dilatado el cuello uterino, así como de las poderosas contracciones uterinas y de los músculos abdominales maternos. El descenso tiende a ser lentamente progresivo basado en la estructura pélvica materna.
Flexión: la cabeza del feto se flexiona, de modo que el mentón fetal hace contacto con su pecho, al encontrarse el primer punto de resistencia del piso pélvico.
Encajamiento: el diámetro de la cabeza del feto que va desde un hueso parietal al opuesto, llamado diámetro biparetal , alcanza el estrecho superior de la pelvis a nivel de las espinas isquiáticas. Por lo general ocurre en la fase tardía del embarazo, justo al iniciarse el trabajo de parto.
Rotación interna: ocurre en el estrecho medio de la pelvis, cuando el feto, al continuar su descenso, hace una rotación de 90º en el sentido contrario a las agujas del reloj, de modo de adaptarse a la configuración romboidal de los músculos del piso pélvico, entre el músculo elevador del ano y los ileocoxígeos. Así, la cara del bebé está dirigida mirando hacia el recto materno.
Extensión: la cabeza del feto atraviesa el canal del parto, se extiende de tal manera que la frente se desplaza primero por el orificio vulvar. La cabeza está por debajo de la sífisis púbica y ha distendido al máximo el perineo.
Rotación externa: una vez que ha salido la cabeza, se gira 45º para restaurar su posición original antes de la rotación interna y quedar en posición normal en relación con los hombros. Se denomina por ella la restitución, haciendo el paso de los hombros más factible.
Expulsión: el hombro púbico tiende a salir primero, seguido por el hombro perineal. El resto del cuerpo sale por sí solo con una leve impulsión materna.
Estos movimientos son todos debido a la relación que existe entre la cabeza ósea y hombros del feto y el anillo óseo de la pelvis materna.
Fisiología del parto 
El inicio de las contracciones uterinas puede que se deba a un aumento de la concentración de ciertas prostaglandinas y del aumento en el número de receptores para la oxitocina . Los amnios y el corion producen fosfolípidos que son metabolizados en ácido araquidónico , del cual se sintetizan los eicosanoides prostaglandina I (PGI) y F (PGF), los cuales aumentan durante el parto humano. En total, los cambios bioquímicos que anteceden al trabajo de parto tienen como finalidad liberar al miometrio de los elementos inhibitorios presentes durante el embarazo, como la progesterona, prostaciclinas,relaxina,lactógeno placentario humano y el óxido nítrico. A su vez, el útero es activado o estimulado por otras proteínas asociadas a la contracción muscular, como la oxitocina y otras prostaglandinas estimuladoras.
Control del trabajo de parto  
Los centros asistenciales equipados con salas de parto tienen diferentes procedimientos y protocolos en la atención del parto. Entre los más frecuentes usados para el monitoreo de la madre y su bebé, están:
la frecuencia cardíaca fetal (FCF) usando un estetoscopio o con ultrasonido. En algunos centros se acostumbra imprimir el control de los latidos del feto, y en otros son apuntados en un partograma por el personal de atención al parto, entre otros, todos estos valores son registrados y durará mientras dure el trabajo de parto.
El tacto vaginal es el método más aceptado para valorar el progreso del parto. El número de tactos debe limitarse a los estrictamente necesarios. Éstos suelen ser experimentados por las mujeres como una fuente de ansiedad, ya que invaden su privacidad e intimidad. Siempre que sea posible deben ser realizados por la misma matrona, ya que se trata de una medida con un componente de subjetividad.
La vigilancia clínica de la evolución del trabajo de parto puede prevenir, detectar y manejar la aparición de complicaciones que pueden desencadenar daño, a veces irreversible o fatal para la madre y el recién nacido.
Lesiones del canal blando del parto  

En el momento del parto es frecuente que la zona perineal sufra daños que pueden ser más o menos importantes. Existen una serie de factores que pueden influir en su aparición: el masaje perineal prenatal, la paridad, la posición en el expulsivo, el profesional que asiste el parto, la práctica o no de episiotomía, la macrosomía fetal, el tiempo de duración del expulsivo y la analgesia epidural. También son más frecuentes las lesiones si se trata de un parto instrumental, particularmente si se usan fórceps. La mejor posición para este tipo de parto es la lateral se consiguen más perinés intactos como el más de 60% .
Se producen escasos desgarros de tercer grado, y de los que aparecen, existe una incidencia siete veces mayor en posiciones verticales sin apoyo (cuclillas, rodillas o de pie) que en las verticales con apoyo (taburete o silla de partos).
Por tanto, las posiciones menos lesivas para el periné en el expulsivo son la posición lateral o las posiciones verticales con apoyo. Sin embargo, puesto que en las revisiones efectuadas los resultados no son concluyentes, se debe dejar a la mujer elegir la postura en la que se encuentre más cómoda.
Apoyo y alivio del dolor en el parto  
Todas las mujeres deben contar con apoyo durante el trabajo de parto y el parto. El apoyo proporcionado por la pareja, u otra persona elegida por la mujer, complementa el que prestan los profesionales. Todas las mujeres tendrían que poder elegir la persona que les proporcionará apoyo social durante el parto; ya sea la pareja, otro miembro de la familia o una amiga. Se debe respetar los deseos de las mujeres y proporcionarles apoyo físico y emocional. El alivio del dolor durante el parto contribuye a aumentar el bienestar físico y emocional de la gestante y debe de ocupar un lugar prioritario en los cuidados. Debe proporcionarse información a las mujeres en la gestación y el parto sobre los métodos farmacológicos y no farmacológicos disponibles. Algunas de las técnicas complementarias no farmacológicas de alivio del dolor en el parto que se utilizan son:
Deambulación y cambios de posición durante la dilatación y el expulsivo.
Poder moverse libremente durante el proceso de parto ayuda a la mujer a afrontar la sensación dolorosa.
Apoyo continuo de la gestante  
Las mujeres que contaron con apoyo continuo durante sus partos tuvieron menor necesidad de analgésicos y estuvieron más satisfechas con la experiencia.
Uso del agua como analgésico
La utilización del agua caliente durante la dilatación induce a la mujer a la relajación, reduce la ansiedad estimulando la producción de endorfinas, mejora la perfusión uterina y acorta el periodo de dilatación, y aumenta la sensación de control del dolor y la satisfacción.
Inyecciones de agua estéril
Esta forma de analgesia consiste en la administración de agua estéril mediante inyección intracutánea se forman unas pápulas de agua que estimulan los receptores de presión. La transmisión de estos estímulos hacia el cerebro interrumpe la transmisión de los estímulos dolorosos a través de los nervios espinales.
TENS, acupuntura, técnicas de relajación y masajes.
Son otras técnicas no farmacológicas de alivio del dolor en el parto sobre las que no existe evidencia científica demostrada, aunque algunos ensayos clínicos recomiendan su utilización.
Papel de la pareja en el parto
Cada vez es más evidente que la participación de la pareja de la mujer durante el nacimiento conduce a mejores partos y también afectan de manera positiva los resultados postparto.
Anestesia epidural
Consiste en la administración de diferentes fármacos analgésicos a través de un catéter colocado en el espacio epidural de la médula espinal.
Complicaciones del parto
Las complicaciones del parto pueden ocurrir durante cualquiera de los periodos del parto y requieren de una intervención rápida y eficaz para evitar el daño en la madre y en su bebé.
La no progresión del parto puede deberse a contracciones uterinas muy débiles o irregulares que no producen la dilatación cervical .
También puede deberse a una desproporción feto pélvica debido a estrechez del canal pélvico.
El sufrimiento fetal o la pérdida de bienestar fetal es la aparición de signos que indican el deterioro biofisico del feto.
Aspectos sociales del partoEl parto, que en la mayoría de las ocasiones ocurre sin incidencias, se ha convertido en un proceso médico de alta tecnología, que ocurre en paritorios de grandes hospitales, con un equipo sanitario multidisciplinar compuesto por obstetra, matrona, anestesista, pediatra, etc. En la mayoría de las culturas del planeta, el nacimiento es considerado el comienzo de la vida de un individuo y su edad definida relativo a la fecha del parto.
Participación de familiaresEn el parto, donde los principales protagonistas son la madre y el niño que nace, tradicionalmente se ha privado al padre de la presencia y colaboración en el parto. En algunas sociedades el parto está vetado a todos los varones. En las últimas décadas del siglo XX , el padre cada vez tiene una presencia más activa.
Orgasmos durante el parto

Aunque la discusión de éste fenómeno se encontraba ausente en la literatura médica y científica, algunos grupos feministas se han interesado en recopilar información sobre mujeres que experimentan orgasmos durante el parto. Existen eventos similares durante un orgasmo y el dar a luz, ambos implican contracciones involuntarias de muchos músculos comunes. El orgasmo libera endorfinas , los cuales ayudan a mediar el dolor, así como la hormona oxitocina, el cual juega un papel importante en el parto y en el apego materno-infantil. Algunos autores indican que el orgasmo durante o poco antes del parto puede ser interpretado como un evento doloroso por razón de la expectativa de las contracciones durante la dinámica uterina. En la literatura médica y científica, las únicas asociaciones entre el orgasmo y el dar a luz se fundamentan en la manera en la que las nuevas madres experimentan sus orgasmos después del parto en comparación con sus experiencias antes de su primer parto.Esta relación pre- y post-parto de la experiencia del orgasmo puede poner en relieve alguna etiología de la dispareunia y orgasmos inhibidos después del embarazo.
Parto en el Agua
Gimasia preparto


Tampones vs toallas sanitarias

Los tampones o también conocidos con el nombre de absorbentes internos o erróneamente tampax (por el nombre comercial del producto que popularizó su uso), son cada vez más populares, aunque la mujer siempre tiene la duda si es mejor una toalla sanitaria o un tampón. Existen una serie de tabúes e informaciones falsas acerca de los tampones y muchas dudas y preguntas sobre su uso, entre las cuales están las siguientes.
¿Con qué frecuencia me debo cambiar los tampones?Los tampones deberían cambiarse a menudo, por lo menos cada 4 a 8 horas, dependiendo de la intensidad del flujo menstrual. No se deben usar por más de 12 horas y bajo ningún concepto por más de 24 horas por el peligro de sufrir el síndrome de shock tóxico (SST), que es una enfermedad infecciosa que fue muy frecuente es la década de los 70” cuando aparecieron tampones de alta absorción que se podían dejar por 24 horas. Por esta razón, la cantidad de casos asociados al uso de tampones ha disminuido desde los años 80. Las mujeres han creado una conciencia mayor del peligro y modificaron su uso de tampones. Además, el tipo de tampón con alto poder de absorción se retiró del mercado. Los tampones muy absorbentes pueden causar adicionalmente sequedad y rajaduras en el revestimiento de la vagina.
¿Qué tipo de tampón se debe usar?Los tampones vienen generalmente en tres tamaños, cada uno de ellos con una diferente capacidad de absorción. Se deben usar los tampones de más bajo poder de absorción posible que correspondan a la intensidad del flujo. Por ejemplo, no se deben usar tampones de alto poder de absorción durante los días de regla escasa, ni se debe dejar un tampón por más de 24 horas, por el peligro de SST.
¿Me puede ocasionar infección o lesiones internas?No existe relación entre el uso de los tampones y la inflamación de las trompas; por el contrario, en un estudio se encontró que tienen efecto antibacteriano sobre el agente productor de la gonorrea. El número total de bacterias en los tampones, refleja la misma concentración de bacterias que las encontradas en vagina cuando se usan toallas sanitarias. Se han señalado casos de úlceras vaginales con el uso de tampón, sobre todo, cuando se usa en ausencia de menstruación o cuando se usaron tampones con alto poder de absorción que no están disponibles en el mercado actualmente.
¿Pueden quedar restos de fibras en la vagina?Todos los tampones, ocasionalmente, dejan fibras en la vagina después de su uso. Los estudios han demostrado que todos los residuos de fibra son expulsados en los 5 días siguientes a la extracción del tampón. Además, no se ha señalado que este hallazgo tenga consecuencias sobre la salud. No obstante, existen varias circunstancias en las que aumenta el residuo de fibra en vagina:
• Cuando se utiliza un tampón con un poder de absorción mayor que el que necesita según su flujo menstrual.
• Si se cambia el tampón con demasiada frecuencia.
• Cuando se utiliza en ausencia de flujo menstrual.
¿Puedo usar los tampones si tengo un dispositivo intrauterino?
No existe evidencia que contraindique el uso de los tampones en las portadoras de dispositivos intrauterinos (DIU). El hilo del DIU es muy corto para que se enrede con el tampón y se extraiga accidentalmente durante el retiro del tampón. Sin embargo, se han señalado casos en los que el DIU fue extraído accidentalmente por la usuaria, cuando intentaron extraer un tampón localizado profundamente en la vagina, con el cordón del tampón no visible en la vulva.
¿Puedo usar tampones si tengo prolapso?
En mujeres con prolapso vaginal es posible que el tampón se salga espontáneamente o durante la micción o defecación, sobre todo si el prolapso es de la cara posterior de vagina (rectocele).
¿Puedo usar tampones si no he tenido relaciones sexuales?Los tampones se pueden usar durante la regla aún siendo virgen y la introducción del tampón no va a hacer que pierda su virginidad. Algunas mujeres vírgenes pueden tener dificultad con la inserción del tampón, debido a lo pequeño del orificio del himen que permite la salida de sangre, en estos casos deberá esperar a que se produzca la relación sexual para ampliar el tamaño del orificio.
¿Cuáles son las ventajas de los tampones sobre las toallas sanitarias? 
Entre las ventajas al uso del tampón se encuentran las siguientes:
• La principal es su “invisibilidad”. Las toallas sanitarias son voluminosas y pueden llegar a ser obvias, lo que puede resultar vergonzoso para algunas mujeres.
• La usuaria puede participar libremente en actividades tales como: nadar, correr, montar bicicleta o caballo entre otras, aun durante la menstruación.
• Reduce el mal olor que puede ocurrir durante la menstruación, ocasionado por la descomposición gradual del fluido menstrual, cuando entra en contacto con el aire.
• Ofrece un mejor control del flujo menstrual que las toallas sanitarias. La sangre tiende a depositarse en el fondo de la vagina y puede salir en forma de bolo al cambiar de posición, pujar o estornudar. Esto puede sobrepasar la capacidad absorbente de la toalla y tomar desprevenida a la usuaria.
• La toalla sanitaria puede provocar irritación en la región vulvar por el roce o por alergia, mientras que no se han señalado casos de alergia a los tampones.
• Sin importar el tamaño de la toalla sanitaria, siempre se puede sentir, mientras que el tampón, cuando está bien colocado, no tiene porque sentirse.
La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) hace las siguientes recomendaciones para evitar problemas con los tampones:
• Siga las instrucciones del envase en lo referente a la inserción.
• Elija el nivel de absorbencia más bajo que corresponda a su flujo.
• Cambie su tampón por lo menos cada 4 a 8 horas.
• Considere alternar entre toallas sanitarias y tampones.
• Conozca los signos del síndrome de shock tóxico.
• No utilice tampones entre los períodos.
Si usted sufre de cualquiera de los siguientes síntomas mientras está menstruando y usando tampones, contacte inmediatamente a su proveedor de atención médica, podría sugerir la instauración de un SST:• Fiebre alta que aparece de pronto
• Dolores musculares
• Diarrea
• Mareos o desmayos
• Sarpullido similar a las quemaduras de sol
• Dolor de garganta y enrojecimiento en los ojos
Como colocar un tampón
Para hacer la inserción de un tampón más fácil es recomendable que la mujer esté familiarizada con su vagina de antemano. Ella necesita saber dónde está ubicado su orificio vaginal puesto que el tampón puede no encontrar automáticamente su camino hacia la vagina. Ella entonces necesita explorar su vagina insertando un dedo lubricado. Ella debería saber adónde está ubicada su vagina, y en qué ángulo entra al cuerpo. La vagina no se extiende directamente hacia arriba, desde la vulva, sino que tiene un ángulo hacia la espalda. Si ella no puede insertar un simple dedo lubricado en su vagina, no es probable que pueda insertar un tampón.
Otro requerimiento para la inserción de un tampón es la lubricación.  
Los aplicadores no están lubricados. Puesto que la vagina de una mujer virgen es probablemente muy inelástica, se resistirá a la inserción de un tampón. Esto crea roce entre las paredes vaginales y el aplicador. Los tampones sin aplicadores, o con aplicadores de punta mocha, probablemente causen más fricción, resistencia. Esta fricción será experimentada como dolor, y como resultado, los músculos vaginales se contraerán más, resistiendo aún más la inserción del tampón. Aun cuando la mujer esté menstruando, su vagina puede no estar adecuadamente lubricada para la inserción de un tampón. Esto es especialmente cierto en adolescentes jóvenes cuyo flujo menstrual probablemente sea muy liviano. Las usuarias debutantes o poco experimentadas deben lubricar el aplicador antes de insertarlo en su vagina. Solamente deben usarse cerca o dentro de la vagina lubricantes de base acuosa, como K-Y Jelly. Los lubricantes a base de petróleo (vaselina) se adhieren a las paredes vaginales y pueden originar infecciones vaginales. Si no hay disponibles lubricantes de base acuosa, el aplicador puede estar lubricado con saliva. 
 El tampón es estéril antes de usarlo.
La sequedad vaginal también puede causar problemas con la remoción de los tampones. El tampón es una esponja, absorbe cualquier humedad con la que esté en contacto, no sólo el fluido menstrual. Este es realmente un aspecto negativo del uso de tampones. Es especialmente cierto en adolescentes jóvenes que tienen flujos ligeros y cuyas vaginas son inelásticas y toman el tampón estrechamente. La solución para adolescentes jóvenes con períodos ligeros es no usar tampones. Las mujeres también deben usar el tampón menos absorbente que sea posible durante todas las etapas de su período. Si su flujo no es espeso, no use súper. Si el flujo no es más que goteo, una toalla higiénica es la elección más sensata.
En general, muchas mujeres utilizan los tampones cuando la menstruación es abundante y luego, se cambian a las toallas. O, bien, utilizan los tampones en situaciones especiales como viajes, actividades físicas, playa, ropa ajustada. Si la mujer se encuentra con un tampón renuente a salir, primero relájese, luego trate de poner un poco de lubricante de base acuosa en la vagina. Luego inserte un dedo lubricado en la vagina para extender el lubricante. Si la lubricación y la presión suave no extraen el tampón, es recomendable una visita al doctor o ginecólogo. No es una buena idea dejar el tampón adentro durante mucho tiempo.
La primera experiencia de una chica con el uso de tampones, o el intento de usarlos, determinará si puede y quiere usarlos en el futuro. Cuanto más preparada esté, física y mentalmente, mayores son las probabilidades de éxito.
Historia de los tampones y SST 
El cuerpo femenino está diseñado con la idea de que el fluido menstrual correrá afuera de la vagina y saldrá del cuerpo donde se secará o caerá a la tierra, como lo hace en todos los mamíferos excepto los humanos. Los seres humanos somos la única excepción porque usamos ropa que oculta nuestros genitales. Durante el 99,9% del tiempo en que las mujeres han deambulado por este planeta, los tampones y toallas absorbentes no existían. Hace menos de 100 años que existen. Lo que llamamos progreso no siempre es beneficioso, especialmente para las mujeres.
Un estallido grande del Síndrome de Shock Tóxico ocurrió a principios de la década de 1980. El 70% de las mujeres infectadas estaban usando tampones en ese momento. Se encontró que las mujeres que usaban tampones súper absorbentes de marca Rely tenían el mayor riesgo. Estos tampones eran tan absorbentes, aparentemente mucho más que cualquier otra marca, que las mujeres los dejaban puestos durante mucho tiempo, permitiendo a esta cepa de bacterias muy tóxicas entrar en la sangre a través de la vagina. Como resultado, esta marca de tampones fue retirada del mercado.
La sangre que acumula un tampón mientras está dentro de la vagina puede servir como incubadora de bacterias. En el ambiente tibio y húmedo de la vagina, la sangre provee nutrientes a las bacterias. Cuanto más tiempo se deja insertado un tampón, más tóxica puede volverse la cepa bacteriana, quizá habilitándola para vencer a las buenas bacterias en la vagina, y a los anticuerpos naturales de la sangre. Permitir a la sangre que se acumule dentro de la vagina varias horas simplemente no es una buena idea.
Aparentemente algunas cepas de bacterias se diseminan tan rápido, que pueden volverse un riesgo para la salud si se deja puesto un tampón por un período extendido de tiempo. Hasta hace poco, los fabricantes de tampones recomendaban a las mujeres cambiar siempre sus tampones cada 4 horas, como resultado de las muertes causadas por el Síndrome del Shock Tóxico. Ahora dicen que pueden cambiarse cada 4-8 horas. Por esta razón, podría ser mejor usar toallas absorbentes durante la noche, aunque muchas mujeres utilizan los tampones durante la noche sin sobrepasar las 8 horas.